Jack Lemmon (disfrazado de mujer) y Joe Brown (enamorado de la supuesta dama) en el film “Una Eva y dos Adanes” :
JOSEPHINE (Lemmon): -Osgud, he de ser sincera contigo, tú y yo no podemos casarnos...
OSGUD (Brown): -¿Por qué no?.
JISEPHINE: -Primero, porque no soy rubia natural...
OSGUD: -No me importa.
JOSEPHINE: Y fumo, ¡fumo muchísimo!.
OSGUD: -Me es igual.
JOSEPHINE: -Tengo un horrible pasado. Desde hace tres años estoy viviendo con un
saxofonista.
OSGUD: -Te lo perdono.
JOSEPHINE: -Nunca podré tener hijos.
OSGUD: -Los adoptaremos.
JOSEPHINE (echando todo a rodar): -¡No me comprendes, Osgud!. ¡Soy un hombre!
OSGUD: -Nadie es perfecto.
...................................................................................................................................................
Leí que Alberto Hammerly dijo que trabaja y seguirá trabajando “para lograr, a través de un criterio consensuado, evitar esa máquina de impedir que es la burocracia”. También dijo que tiene el “firme compromiso de incorporar activamente a entidades intermedias e instituciones para que participen en los lineamientos de las acciones de gobierno y de esa forma avanzar en una descentralización real, donde cada localidad pueda manejarse en forma autónoma para ejecutar pequeñas y grandes obras, de acuerdo a sus necesidades”.
En mi mente afiebrada creí oír a Josephine preguntando: “pero Hammerly, usted formó parte del gobierno durante años, ¿por qué no lo hizo?”.
“No importa, usted vóteme...”
Leí que esta semana los candidatos a senador por el departamento La Capital, Francisco Ruffino, y a concejales, Mariano Moreno y Ethel Carreras, integrantes del sublema Alianza Patriótica del lema Justicialista, recorrerán los barrios Santa Rosa de Lima, Fonavi Don Bosco, El Pozo y Alto Verde.
Nuevamente se me dibujó el rostro de Josephine preguntando “¿después de veinte años de gobernar?”.
“No importa, usted vótenos...”
Leí que Alfredo Hediger lanzó su candidatura a intendente por el sublema “Diálogo y Consenso” del Partido Socialista (“¿de qué partido?”, aulló Josephine ya instalada en mi imaginación) y dijo que la gente “no puede esperar” y quiere “cambiarle la cara a la ciudad”.
“¿No pudo en todos estos años en el Concejo?”, imaginé a Josephine preguntando.
“No, pero no importa, usted vóteme...”
Y entonces, ante la final, definitiva y desesperada observación de mi Josephine imaginaria (“hace veinte años que gobiernan la provincia y la ciudad”) todos ellos y muchos otros más que sería largo nombrar aquí, responden:
“Nadie es perfecto...”
Siempre me hizo reír la cara de desconcierto de Jack Lemmon (Josephine) cuando escuchó la respuesta de Joe Brown (Ogud). ¿Será la misma cara que tenemos muchos de nosotros?.