|
(Del
libro: Nueva Prosa de Prensa, de Juan Gelman, pag.
152 - Javier Vergara Editor -1999)
Señora secretaria de Cultura
de la Nación
Autoridades de la Secretaría
Miembros del jurado del Premio Nacional de Poesía
l994-l997
Amigos, señoras y señores:
Este acto me parece paradigmático. En un
país al que se le están rompiendo
las costuras, suponiendo que haya estado revestido
contra un plan económico genocida en curso;
que navega en una crisis social notoria, aunque
el señor presidente de la nación no
la vea o no la quiera ver; que atraviesa una crisis
tal vez la mas grave, la crisis de la credibilidad
en su propio ser como pueblo ante el vaciamiento
de las promesas de soberanía y justicia social
que votó y este gobierno incumplió;
que padece ya como futuro previsible la represión
- física o no - de sus aspiraciones, como
repetición de un pasado ominoso; en este
país y no en otro hoy se premia a la poesía.
Nada pudo nunca ni podrá jamas cortar el
hilo humano de la poesía, ése que
nos continúa desde el fondo de los siglos
como nuestra belleza posible.
Agradezco profundamente este premio al jurado que
lo otorgó. Estuvo integrado por pares que
no se guiaron por consideraciones políticas
o de otra índole para desviar su independencia
de criterio. Es el premio de poesía más
antiguo de América y recibirlo en compañía
de Rodolfo Alonso y Santiago Sylvester es un honor
acompañante. Se estableció en l9l4,
cuando la Argentina brillaba con un fulgor que cantaron
Ruben Darío y Leopoldo Lugones. La argentina
que no es hoy. Hoy los esbirros de la dictadura
prolongan sus terrores paseando impunemente por
las calles del país y por los cargos públicos,
perdonados por dos presidentes civiles a quienes,
que se sepa, ninguna víctima les dio el mandato
de perdonar a los asesinos en su nombre. A las víctimas
con vida de la dictadura militar y de sus prolongaciones
civiles y neoliberales, a las víctimas que
se han dado en llamar desaparecidos, a quienes resisten
en los caminos de Jujuy y en las carpas de la Capital,
dedico este premio. Me conmueve la presencia de
tantos amigos en este acto y me hubiera gustado
ver entre ellos a esos grandes escritores y poetas
que fueron, pero son, Rodolfo Walsh y Paco Urondo,
Haroldo Conti y Miguel Angel Bustos, caídos
en combate contra la dictadura militar o torturados
a muerte en alguno de las 350 campos de concentración
de la dictadura militar. Y a mi hijo y a mi nuera,
y a la hija o hijo de ambos . Pero no están
y sólo podemos exigir justicia para ellos.
Y verdad. Para los atenienses de hace veinticinco
siglos el antónimo de olvido no era memoria,
era verdad. La verdad de la memoria en la memoria
de la verdad. Las dos son formas de la poesía
extrema, ésa que siempre insiste en develar
enigmas velándolos. Alguien dijo que la poesía
es la sombra de la memoria. Creo que, en realidad,
la poesía es memoria de la sombra de la memoria.
Por eso nunca morirá.
Muchas gracias.
Texto completo leído por Juan Gelman al
recibir el Premio Nacional de Poesía.
l8 de junio de l997.
|