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La Culturita estuvo presente en la manifestación
masiva antiglobalización llevada
a cabo en Barcelona, en marzo pasado, en oportunidad
de la Cumbre del Grupo de los Quince Europeos. Esto
fue lo que se vivió y se creyó útil
escribir / describir, para que se tenga al menos
una noción
DE QUÉ VA LA COSA
En la vieja Europa cada quien parece haber
conseguido su lugar y -dicho esto con ojos sudamericanos-
cómo pelean por conservarlo.
Exclaman los titulares del diario La Vanguardia
del viernes 15 de marzo de 2002: "Los eurosindicatos
llenan Barcelona", "Cien mil personas
exigen una U.E. (Unión Europea) con pleno
empleo y cohesión social", "La
U. E. logra poner punto final a Yugoslavia",
etc. Es que mientras como argentinos nos esforzamos
cada día por subsistir ante una crisis inhumana
y retrógrada, que no nos deja ver que el
derecho a la participación y a la lucha no
sólo nos asiste sino que también se
nos merece, en otros lugares del mundo, quizá
por haber sufrido guerras devastadoras y crisis
económicas, sociales y humanas mucho más
profundas que la nuestra, los de más abajo
en la pirámide social generan movilizaciones
masivas, entendiendo por masivas las que se cuentan
en cientos de miles de personas.
Pero es importante trazar un mínimo borrador
de situación de lo que entre los días
15 y 17 de marzo ocurrió en Barcelona, en
la reunión cumbre de los Quince, para entender
un poco más este juego de fuerzas políticas
y sociales que hizo retumbar las calles de la ciudad
y llenó por cientos las páginas de
todos los periódicos de Europa.
Uno de los temas que principalmente ocupó
tiempo y esfuerzo fue lo que se ha consignado como
un triunfo de la diplomacia europea a través
de la mediación de Javier Solana (alias Míster
Pex), que terminó logrando un acuerdo entre
Serbia y Montenegro para la desaparición
oficial de Yugoslavia, considerada una herencia
negra de la ex Unión Soviética, y
no sólo quedarse en aquello, sino ya sentar
las bases para el ingreso de estos dos países
a la U. E.
Otro de los importantes acercamientos diplomáticos
de los operadores europeos fue el que llevaron a
cabo los Ministros de Asuntos Exteriores de la U.E.,
quienes ya el 9 de febrero pasado estuvieron a punto
de cerrar un acuerdo de paz para Medio Oriente.
Incluso el llamado grupo de los Quince había
llegado en aquella oportunidad a alcanzar "un
consenso general", según el ministro
español de relaciones exteriores Josep Piqué,
para apoyar la creación de un estado palestino
sin contornos definidos, aunque en el último
momento Gran Bretaña, Alemania y Holanda
se opusieron haciendo hincapié en los aspectos
de seguridad, alineándose con las posiciones
mantenidas por EEUU e Israel. Pero vale decir que
los dirigentes europeos confían ahora en
que el reciente respaldo de la ONU a la creación
del estado palestino sea un indicio de que la posición
de EEUU se esté flexibilizando.
Lo que más nos interesa a los argentinos,
es un tema fuera de agenda pero al que el gobierno
de Aznar le ha dado principal importancia: EL AUMENTO
DE LAS AYUDAS FINANCIERAS PARA LOS PAÍSES
NO DESARROLLADOS. La posición, que en un
principio se oponía a ésta fue la
del canciller alemán Gerhard Schröder,
aunque para el inicio de esta cumbre ya había
cambiado, aceptando la propuesta española
de elevar su ayuda al desarrollo que actualmente
se cifraba en un 0,24% de su PIB, para pasar al
0,33%. De este modo la ayuda general global europea
ascendería al 0,39% del PIB en recursos financieros
destinados al Tercer Mundo hacia el año 2006.
Cifra muy lejana del 0,70%, prometido e ignorado
reiteradamente por los países ricos y que
se ha convertido en bandera de una parte del movimiento
antiglobalización (específicamente
por las Plataformas Ciudadanas de 0'7).
Pero la palma en la discusión de los representantes
oficiales de los quince países se la llevó
la pulseada por la "liberalización energética",
entendiéndose por tal la lucha por asignar
o no, la provisión de los servicios de energía
(eléctrica y gas) dentro de la U.E. a empresas
privadas. Cuestión que hasta ahora está
en manos de los estados. En este caso la postura
no privatista estuvo en manos de Jaques Chirac y
sus ministros, los que extremaron su posición,
defendiendo la mantención del servicio en
forma total en manos del estado, aunque sería
una lucha perdida, al menos en su absoluto, y deberán
conformarse con los previos de fórmulas redactadas
por las cuales se dividiría en dos el mercado
permitiendo la prestación liberalizada del
servicio para las empresas -grandes o pymes, da
igual- y los profesionales, manteniendo en el ámbito
del estado sólo el servicio de los consumidores
domiciliarios.
Pero, ¿cómo sonaba la otra campana;
la de la nutrida oposición?
Copio la opinión de Pedro Nueno, en su columna
"El pulso de la Cumbre", cuando refiriéndose
al eje Aznar-Blair-Berlusconi lo descalifica, a
pesar de la buena prensa que el mismo tiene en cuanto
a los medios de comunicación más ligados
al poder, y plantea la posibilidad de un eje mucho
más creíble: el formado por Berlín-París,
socios éstos en cada reclamo y en cada propuesta
que ellos mismos generan; en ningún caso
se los ha pillado en falta. Dice Nueno de
la cumbre: "yo
no sé de cumbres, aunque creo que todo está
decidido de antes. Son para hacer fotos y leer discursos
precocinados(...) Lo que cuentan son los procesos
y estos procesos están llenos de redes de
personas que conectan a unos líderes con
otros y con sus asesores directos(...)
Habla también de que son un retículo
que piensa y empuja, donde debería haber
más gente: ex políticos relevantes,
empresarios importantes, consultores privilegiados,
sindicalistas de peso y personas destacadas de la
Universidad. "El problema de esta cumbre",
remata, "es que tenemos poca gente en esos
retículos".
En cuanto a la alternativa activa, los sindicatos
repartieron sus esfuerzos, y a la manifestación
por el centro de Barcelona que se estima sumó
el día 14 de marzo alrededor de 100.000,
se les acoplaron en París miles de manifestantes
en contra de la vocación privatizadora repartiéndose
entre los de la empresa estatal EDF -electricidad-
120.000 puestos de trabajo considerados en peligro
y los del ferrocarril SNCF, 181.000 puestos, idem.
Pero en materia de manifestaciones, si bien 100.000
participantes asombran, no fue lo más importante.
La que cerró las actividades de los sindicatos,
planificada para el sábado 16 a las 18 horas,
todavía fue mayor. Pero, yendo por partes,
falta tocar el tema del Foro Social de Barcelona
(FSB), en absoluta correspondencia con el realizado
en Porto Alegre en enero pasado. El mismo tuvo una
diversidad de opciones a seguir por parte de los
interesados habitantes de esta ciudad, invadida
por el fervor social -¿socialista?-. Una
actividad que pude presenciar se llevó a
cabo en el impresionante Paraninfo de la Universidad
de Barcelona y, con la inexcusable ayuda de nuestro
amigo catalán Isidro Cano Ibáñez,
a fin de traducir de este idioma con mayor fidelidad
los discursos, podemos transcribir algunas consignas
destacadas:
"El Foro Social de Barcelona engloba a unas
45 organizaciones, entre ellas S.O.S. Racismo, ATAC,
el partido político Iniciativa Verds, etc.
Ha surgido en noviembre de 2001 como respuesta a
las múltiples ideas opuestas a la globalización
neoliberal. Sus parámetros de conducta son:
la reflexión, la actuación, el debate
y la propuesta, y por su ideario refleja un espíritu
inequívoco de solidaridad, cooperación
e igualdad lingüística, así como
la paz y la preservación del medio ambiente.
En el contexto actual se constatan que las multinacionales
y poderes económicos no pueden reestructurar
la globalización por ser en sí causantes
de la misma."
Presentaron las conclusiones del FSB Antoni Salamanca,
Oriol Illa, Marina Larque, el economista Arcadi
Oliveres y el escritor Manuel Vazquez Montalbán
quien ya estuviera presente en el Foro Social de
Porto Alegre. Dichas conclusiones fueron delineadas
en tres puntos:
A) Globalización y Derechos Humanos:
-Reclamar la democratización urgente de la
ONU
-Anulación de la Ley 8/2000, que niega el
derecho de asociación a inmigrantes extracomunitarios
-Exigir el carácter vinculante de la Carta
Europea
-Rechazo del Plan Hidrológico Nacional, que
prevé trasvases de agua con graves perjuicios
ecológicos y económicos
-Sostenibilidad: que la Generalitat (el gobierno
catalán) sea más explícita
en su apoyo al protocolo de Kyoto. También
petición del control del tráfico,
y restricción de las energías sucias
y apoyo a las energías renovables.
B) Efectos de la globalización en la vida
cotidiana:
-Paliar los efectos de la globalización en
la cultura, la economía y la sociedad
-Como la cultura identifica a los pueblos, se pide
más apoyo a las culturas locales como escudo
ante el pensamiento único y la presión
de las multinacionales.
-Se exigen códigos de conducta a las empresas,
tanto en Cataluña como en cualquier otro
lugar, y supresión de su doble imagen.
-Apoyo a la economía social mediante la incentivación
de microcréditos y cooperativas.
-Protección de los servicios básicos
como salud y vivienda, frente a la privatización
y la concentración.
C) Democracia participativa:
-La globalización, si bien inexorable, no
debe ser ingobernable, y la responsabilidad es de
los políticos, a quienes hay que exigirles
le permitan una mayor participación al pueblo.
Actualmente hay un gran distanciamiento entre los
políticos y el pueblo, es un ejemplo la fortaleza
y el hermetismo urdidos por los políticos
en la cumbre de Barcelona. La crisis de legitimidad
de los políticos, obliga al pueblo a la búsqueda
de alternativas. Quizá por eso el papel que
le cumple al pueblo sea el de educarse en la reivindicación,
erigirse en voz cívica y crítica.
Una intervención del economista Arcadi Oliveres
merece párrafo aparte:
"El flujo económico Norte-Sur es injustamente
desproporcionado, sobre todo si se cotejan las cifras
de las inversiones y la galopante deuda contraída.
EL CASO ARGENTINO ES UNO DE ANÁLISIS."
Se apunta a ciertas medidas:
a) Búsqueda de una gobernabilidad mundial.
b) Condonación de las deudas externas
c) Aplicación de un porcentaje sobre el PIB
y transacciones de los países ricos
Entonces, lo prometido. El relato de la manifestación
del sábado 16 de marzo a las 18 horas:
Invitado por amigos que simpatizan con el ideario
socialista, actores de teatro ellos, nos convocamos
en Plaza Catalunya para participar. Allí,
ya media hora antes, un verdadero mundo de gente,
en cuanto a la composición étnica
y social de los mismos: nórdicas medio en
cueros a pesar del frío con que se despedía
el invierno, rastas en círculo bebiendo vino
con un juego de seis botellas todas con distinta
cantidad de líquido que, al ser puestas en
hilera y enfrentadas por uno de ellos con dos palillos
de batería sonaron realmente afinadas en
una melodía lenta y ramplona. Allí
estaban las banderas de vindicación de los
palestinos expulsados, las comunidades latinoamericanas
con sus inevitables banderas con la imagen del Che:
la más nutrida con largas banderas chilenas,
asociados a una batucada gigantesca que iba marcando
el ritmo en el corazón de la marcha. Los
argentinos estuvimos representados por la gente
de CTA Barcelona, que encabezaba el Doctor Tamburini,
un médico argentino radicado aquí
desde el exilio a manos de la dictadura militar
y que fue un verdadero gusto conocer. Él
insistía a cuanto argentino se acercaba que
la lucha estaba en nuestra tierra y que no había
que aflojar. La presencia de los sindicatos fue
marcada y numerosísima: un gran camión
de las CCOO (Comisiones obreras), equipado con un
mega equipo de sonido, promovía el baile
general y la lucha en paz, mientras, estratégicamente,
entre un movimiento pacifista con banderas blancas
y el cuerpo completo del Foro Social de Barcelona,
habían apretado a los pro-etarras del HB
para evitar enfrentamientos con la policía
en un contexto de participación en el que
no faltaron familias enteras con chicos y viejos
con banderas que exigían higiene tanto en
el cuidado del planeta como en la conducta de los
políticos.
La cosa es que una marea humana comenzó a
bajar colapsando por completo la Vía Laietana
y el Paseo Colom hasta el Portal de la Pau. Algunos
diarios estimaron en 300.000 personas la masa movilizada
y en paz. Otros llegaron a consignar 500.000. Lo
cierto es que fue una presencia fuerte de toda Europa
en Barcelona. La policía había frenado
contingentes enteros de militantes sindicales en
las fronteras, sobre todo la francesa, de lo contrario
hubiéramos sido más. Recién
en la desconcentración final se dieron algunos
enfrentamientos entre extremas y policías,
cuando ya la noche facilitaba ese tipo de conductas
y era menor el número de voluntarios por
mantener la manifestación en paz y con todo
tipo de muestras de alegría civil.
Me sorprendió sí que al fin del recorrido
no hubiese quien o quienes dieran un discurso que
expresara en palabras la incontenible actividad
urbana hasta ese momento, pero quizá después
de tamaña presencia popular sobraran las
palabras. En fin, a uno le dieron unas ganas de
volver para invitar a nuestra gente a lo mismo.
Y bueno, por qué no. Sólo aquello
que no se intenta es batalla perdida, decía
Marcela Assandri, y tenía razón.
Sergio Ferreira
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