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Hugo
Mujica
UN
REPORTAJE
Realizado por algunos integrantes del taller literario
"Temps era Temps". Ellos somos
Daniela
Pierotti, Marta Castellano, Joaquín Gorrochategui,
Lucas Fornillo, Cristina
Figueroa, Elsa Hufschmid, Alicia Ramos, María
del Pilar Rodríguez, Gabriel
Faure, Sergio Ferreira
I- EL IDENTIKIT
DEL ENTREVISTADO
"de
tantos desgarros, voy a coserme otro cuerpo para
dar de comer a mi sombra
"
HUGO MUJICA
¿Cómo
abordar un artículo sobre Hugo Mujica? ¿Cómo
cubrir todas las facetas de una personalidad tan
interesante como peculiar? Sin dudas, debemos empezar
por preguntar, pues son las preguntas las que el
poeta-filósofo-pintor-cura-antropólogo,
convoca permanentemente en su obra.
El
sacerdote del dios con minúscula (precisamente
por aquello de que es el dios de las preguntas)
no puede ni quiere aportar respuestas ni soluciones.
Lo suyo es la belleza mediante el uso de la poesía,
y un llamado a la reflexión sobre los grandes
temas que, a veces, el bombardeo mediático
oculta tras su parafernalia de banalidades (aparece
ya aquí el filósofo).
¿Por
qué Hugo Mujica (nacido en Buenos Aires en
1942) se transforma en una de las figuras ineludibles
del pensamiento argentino de fin de siglo? Evidentemente
por su continua búsqueda, por no estancarse
jamás, por investigar de manera incansable
dentro de las diversas disciplinas científicas
y artísticas, las respuestas de las que cada
vez está más lejos y, además,
por la experiencia ganada en una vida que incluyó
desde vivir el ocio creativo hippie en su propio
centro (el Nueva York de la década del sesenta),
hasta siete años de silencio en un monasterio
trapense.
Lamentablemente,
su obra, que abarca más de quince publicaciones
(poesía, ensayo, etc.), es difícil
de conseguir en las librerías de la ciudad
de Santa Fe. Se trata de un inconveniente rutinario
para la poesía, pero ella muchas veces logra
reírse de los tradicionales circuitos de
distribución y se las ingenia para circular
de forma no convencional, logrando llegar de mano
en mano o de boca en boca, a los corazones que estén
dispuestos a enriquecerse con su poder sereno pero
firme.
De
algo podemos estar seguros: Hugo Mujica (de no ser
inmortal) seguirá ocupado en la búsqueda
de la verdad y de la belleza (si es que son dos
conceptos distintos) hasta el día de su muerte.
Y nosotros, simples mortales, seguiremos disfrutando
eternamente con la lectura de sus poemas.
II- LA ENTREVISTA
- ¿Cuántos Hugo Mujica coexisten:
el poeta, el filósofo
¿Cómo
es?
- M: Para mí soy yo, para los demás
según en la perspectiva en que me miren.
Cualquier persona es padre de sus hijos, marido
de su mujer, amigo de sus amigos y es una. O sea,
uno hace la identidad.
- Se nota un poco en la poesía el Hugo Mujica
que ata en un poema, o digamos en un texto estructurado
como poema, además de la poesía, las
imágenes que le sirven como excusa para la
filosofía, y dios, que está citado
muchas veces en su obra. ¿Esa unión
demuestra todas las facetas de su personalidad?
- M: No, la unión no, porque yo creo
que también cuando hago otra actividad mía...
cuando predico, me dicen que parezco un poeta, cuando
estoy en los medios me dicen que parezco un filósofo.
Yo creo que en todos lados soy todos y que en cada
lugar se expresa más un ámbito. Pero
que incluye a todo lo demás No son compartimentos
separados.
- Cuando Mujica está solo, esto es que no
está ante los medios ni ante un montón
de gente ni ante un montón de admiradores,
por decirlo de alguna manera, ¿hay uno que
predomine o sigue siendo todos juntos a la vez?
- M: Espero que sea ninguno. Uno es un poco
lo que suscita el afuera. Mi percepción de
mí soy yo. No soy nada de eso que perciben
los demás. Yo no me percibo filósofo,
me percibo yo con mi historia como un chico que
juega, punto.
- Ud, en la conferencia que dio acá en el
Círculo (Rosario) dijo que era filósofo,
Antropólogo, y que le faltaba ser sociólogo
para completar todas las carreras inútiles...
- M: Estudié bellas artes también
y sociología, antropología filosófica
y teología. Pero lo que dije en cuanto a
inútiles es por lo no redituables...
- ... Sí por supuesto, pero entre ellas no
nombró la poesía, ser poeta...
- M: Eso no es una profesión. Yo me
refería a las carreras que estudié,
y la poesía no, por suerte no hay carrera
de poesía. Aunque hay carrera de arte naif,
por ejemplo.
- Y ésa es cara...
- Hablando de caro. Todos los libros o las ediciones
importantes de libros generan un excedente de dinero,
¿qué hace Hugo Mujica con ese excedente
de dinero, si lo administra personalmente, lo dona,
qué hace?
- M: Lo disfruto.
- Me parece bárbaro. Hoy teníamos
una discusión sobre eso, antes del reportaje,
por el tema de los votos...
- M: Los sacerdotes no tienen voto de pobreza
ni han tenido nunca. Los que viven en comunidad
sí, porque tienen el voto de la propiedad
común. Pero los curas que no dependemos de
nadie, cada uno administra sus bienes.
- ¿A qué orden, rama o esas cosas
pertenece?
- M: A ninguna
Secular.
- ¿No le hacen ese tipo de preguntas no?,
más bien van a buscar lo extraño del
personaje Hugo Mujica en los reportajes. Yo noto
que siempre tocan el tema del silencio, del Mujica
pintor de sus comienzos y todo lo demás.
- M: Creo que está bien, o normal,
buscan la diferencia con lo otro. Si vas a preguntar
qué clase de cura es, se lo podés
preguntar a cualquier cura. Si vas a preguntar una
determinada experiencia, me la preguntás
a mí.
- Sí, pero parece un vicio mediático
ése, porque en todos los reportajes le preguntan
lo mismo...
- M: Esto también es mediático,
aunque del tercer mundo (señalando nuestro
pequeño grabador), pero sigue siendo mediático
- No, le cito algunos casos específicos:
el de la entrevista en Kápsula (programa
de Todo Noticias), el reportaje que le hizo en "Testimonio
de fin del milenio", para editorial Vinciguerra
Ana Emilia Lahitte, o aquella participación
en "Imagen de radio" de Juan Alberto Badía...Van
pegando siempre sobre las mismas preguntas, es como
que no se salen de ahí.
- M: Los medios hacen eso siempre. Los medios
se copian unos a otros. La idea es que lo que les
interesa es lo que está mirando en ese momento,
o escuchando la gente a esa hora. A mí me
han llamado y me han dicho determinados medios gráficos
¿podés hacer un artículo diciendo
lo que dijiste en tal programa? Se copian pero así
funcionan los medios.
- En esta sociedad massmediática, ¿qué
oportunidad de difusión que no sea ésa,
excepto esta clase de festivales que no son masivos,
existe para Hugo Mujica, poeta?
- M: Lo poético nunca aparece en lo
masivo ni en los medios de comunicación.
Aparece en mí porque aparece mi persona.
Yo aparezco como personaje y paso, por así
decirlo, el chivo de mi poesía. Pero nadie
me va a invitar por la poesía, porque no
hay espacio para eso. Yo tengo el privilegio de
aprovechar lo otro para manifestar también
eso.
- ¿Cuál es la diferencia entonces?
Si usted se define como personaje, está construyendo
una situación desde un lugar determinado.
Esa es un poco la definición de personaje:
la persona que se trasciende a sí misma
- M: Yo no me siento personaje en mí,
pero soy consciente de que represento un personaje
para los medios. Cuando yo estoy en los medios,
la mirada de ellos hacia mí yo sé
que es la de una determinada historia vivida. Me
hacen 4 o 5 preguntas siempre hechas, que llaman
la atención, etc. Y en ese lugar yo hago
lo mío. Por ejemplo, leo un poema en un programa
de ATC que jamás se hizo, o me dan media
hora en un programa también de cable para
leer poesía. Pero eso viene avalado por lo
otro. Nadie, a ningún poeta, lo va a invitar
por la poesía. Tenés que montarte
en otra historia.
- Saliendo del tema de los medios para no caer
en hablar de lo que hablan los medios. ¿Qué
fue del Hugo Mujica pintor?, porqué yo noto
que en su poesía hay menos imagen que filosofía,
o menos imagen que razonamiento o menos imagen que
mística. Es, por lo menos para mí,
como que la imagen está en un segundo plano.
¿Qué fue del Hugo Mujica rescatador
de la imagen a través de la pintura?
- M: Bueno yo nunca pinté imágenes
concretas... digo... era abstracto. Lamento tirarte
el argumento al piso. No trabajaba con imagen. Pero
yo creo que mi poesía tiene mucha imagen.
Generalmente aparece el concepto como derivado de
una imagen. Raramente hay una conceptualización.
Generalmente hay una visión. Mi idea es que
yo presento y el otro piensa desde ahí.
- Sí pero es una imagen mucho más
tranquila en comparación con todo lo que
es el desarrollo posterior de la filosofía
de esa imagen y hasta dónde llega la filosofía
de esa imagen. Es como una fotografía. Es
una imagen planteada como una propuesta y a partir
de ahí un análisis filosófico,
existencial. Cuando hay otros poetas -como Boccanera-
cuya poesía es una catarata de imágenes,
donde las imágenes aparecen como si fuera
un video clip, es la comparación de una fotografía
y un video clip.
- M: Pero yo creo que mi conceptualización,
como vos decís como comentario, es muy calma
también. Por ahí es radical, pero
es calma también. Mi filosofar es 4 o 5 transparencias.
- ¿No le asustó el silencio después
de tanto tiempo de silencio? Digo, porque alguna
vez le asustó la ceguera. La falta de palabra,
¿le asustó?.
- M: No, me asustaría la falta de
comunicación, pero como la comunicación
no se agota en la palabra, no, no me asusta
- ¿Fue una necesidad o fue una búsqueda?
- M: No. Estaba en la vida, qué sé
yo. Yo no me plantee voy a hacer tal cosa. Apareció
en la vida y dije sí.
- En el reportaje que le hizo Ana Emilia Lahitte
dijo que el Dios con mayúsculas ya dio todas
las respuestas y que había que preguntarle
ahora al dios con minúscula. ¿El dios
con minúscula le dio las respuestas que buscaba
Hugo Mujica?
- M: Yo no digo eso. Yo juego con que el
Dios con mayúscula es un dios conocido y
de poder, y el dios con minúscula significa
un dios más de camino. No. Yo no busco respuestas,
yo creo que dios es la pregunta por la vida, no
la respuesta.
- ¿Cómo llega a la existencia medianamente
racional de dios, cuál fue el camino?
- M: Yo no tuve camino racional de dios.
La cuenta no da. La razón te lo niega.
- ¿Cómo definiría la fe, en
ese caso. Se puede definir la fe, aunque sea con
poesía? ¿Qué sería la
fe poéticamente o literariamente hablando?
- M: Aunque la cuenta no da, uno apuesta
por el resultado. Por algo que no sabe, pero que
siente que es... Es una apuesta.
- En varias de sus poesías yo he leído
la presencia bastante significativa de la niñez.
Hay alguien llorando como quien abraza a un niño,
hay un niño muerto en una playa con un perro
que le da vueltas, ¿cuál es el significado
o a qué nos remite esa niñez que figura
tanto en su poesía?
- M: Creo que es un tropo común. La
niñez es la época en la que éramos
creadores, todavía no repetíamos.
Creo que significa precisamente la creatividad,
después aparece la repetición. Tanto
en literatura como en la vida, en el paraíso
perdido, en la sociedad del trueque, como quieras
llamarlo, pero en todo pensamiento, apuesta creativa,
etc., siempre está la idea de una época
donde las cosas todavía no tenían
nombre, estaban naciendo.
- ¿Cómo define ud. la libertad? ¿Qué
significado tiene para ud.? Digo, por todas las
experiencias que ha vivido, creo que es una persona
demasiado libre.
- M: Dos cosas, sí, creo que soy libre.
Que la libertad tiene un gran lugar en mi vida pero
no pienso que es lo más importante, para
nada. Sí lo es para nuestra cultura, pero
pienso que hay cosas anteriores a libertad, como
es la responsabilidad. La libertad me parece que
es algo como de lo que uno tiene que liberarse.
- Como decir, no hacerse esclavo de la búsqueda
de la libertad
- M: Sí, porque siempre a la libertad
la entendemos para uno.
- ¿Cómo definiría nuestra
cultura?
- M: No lo puedo definir, salvo que tuviéramos
dos horas. Camus dice que vamos a ser recordados
como gente que fornicaba y leía el diario,
nada más.
- Y que fornicaba mal...
- M: Y
Después de las noticias.
- Y la relación con sus hermanos, con los
sacerdotes convencionales, ¿es fluida o le
cuesta comunicarse con ellos?
- M: No tengo mucha comunicación.
En mi parroquia somos 5. Los curas no nos comunicamos
tanto, como los médicos, digo. Cada uno está
en su parroquia, o son amigos tuyos o no se dan
los lugares donde te encontrás. Siento un
gran, gran respeto eso sí y jamás
he tenido ningún problema.
- ¿Nunca se ha sentido discriminado?
- M: No. A veces me alarma, pero no.
- Dentro de la perspectiva que todo ser humano tiene,
¿cómo ve...?
- M: ¡Sería lindo que todos
tuviéramos una perspectiva!
- ... ¿Cómo ve este siglo, decía,
y qué opina de las profecías de San
Malaquías, por ejemplo.
- M: No me conmueven, no me engancho con
esas cosas. Lo que creo es que siempre que se buscan
certezas hay miedo, pero no que no hay certezas.
No me engancho, viste, como los ovnis, debe haber
gente en otro lugar, pero a mí no me pasa
nada. Y con todas esas apariciones y pronósticos,
no me pasa nada.
- ¿Cada siglo tiene lo bueno y lo malo,
o es que cada siglo es peor que otro?
- M: Sí, sí, totalmente. Creo
que sí hay peores que otros. La historia
no es ni lineal ni igual, por eso hay una época
que se denomina clásica donde se logró
cierta armonía, y otra en la que hay 5000
culturas que desaparecieron sin dejar trazo.
- ¿Y al siglo 21, cómo lo ve?
- M: Creo que lo único importante
es que se ha acabado con un pasado muy importante,
que fue la idea de lo uno que dominó todo.
Eso se acabó ya no hay uno de nada, ni siquiera
de Dios. Lo que viene para adelante, me parece,
es que se está cayendo la historia y que
está resurgiendo la vida. Ya no hay ese proyecto
de creernos dueños del sentido. Poníamos
a 20000 kilómetros el sentido y había
que empujar el tiempo para ahí. Creo que
eso terminó bastante traumáticamente
y la gente empezará a vivir y no a creer
que está haciendo una gran historia.
- Ernesto Sábato dice que estamos viviendo
un tiempo de crisis de ideologías, no de
ideales. Los ideales todavía persisten. Hoy
por hoy cuando la mayoría de la gente le
reza al dios dinero, ¿ve usted posible la
recuperación de la unidad entre los hombres
para superar precisamente esta crisis de individualidad?
- M: ¿A qué te referís,
a la ideología o a la individualidad?
- Creo que tienen que ver
- M: No sé. Eso es lo que nos falta.
El problema que tenemos ahora es que no encontramos
en nombre de qué fundamentar las cosas. Muerto
dios, desmitificada la razón, sepultada la
naturaleza, no tenemos en nombre de quién
fundamentar las cosas. Por eso no podemos tener
una ética. Porque no tenemos en nombre de
qué fundamentar y ponernos de acuerdo en
que sí, que eso que nombramos avala lo que
hacemos. Esa es nuestra gran crisis. Nuestra gran
virtud fue la crítica, pero la crítica
no fue constructiva somos genios en haber arrasado
con todo lo que tenía que ser arrasado, y
que probablemente se trataba de cosas que debían
ser arrasadas porque los valores no contenían
nada, pero no podemos generar nada nuevo.
- Y en los momentos en que de pronto los valores
tenían un contenido, ¿no se generaron
los distintos enfrentamientos entre los que creían
una cosa y entre los que creían la otra?
¿y eso no fue porque, cuando lo tuvimos,
lo tratamos de destruir porque quizá no lo
abarcábamos?
- M: Es que lo trascendental no se comprende.
Lo trascendental es inmanente. Es trascendental
en sí, pero inmanente para nosotros. O sea,
es Dios, pero hecho humano para nosotros. El problema
es ése.
- Pero ¿porqué se vaciaron esos valores?
- M: Es que yo creo que los valores no son
eternos. Que lo que hay que ir es generando nuevos
y resignificando los viejos, y conservándolos.
Algunos ya se agotaron. No es que eran buenos o
malos. Dejaron de dispensar vida. Todo el mundo
habló del matrimonio, pero el matrimonio
no existía. Los valores estaban, pero huecos.
- Cuando yo era un poco más pibe e ingresaba
a la facultad, me hablaban del futuro, ¿el
futuro no es uno de esos valores que se vació?
o sea, ¿qué es el futuro hoy?
- M: El futuro ya no es lo que era, ahora
es miedo. O sea, las únicas dos posibilidades
ante el futuro son la esperanza y el miedo. Y ahora
es miedo.
- Y el vacío, ¿no es una tercera posibilidad?
- M: No sé, es una palabra muy grandilocuente.
Qué sé yo lo que decís con
eso.
- Quiero decir que si fuera miedo tendría
un contenido que nos asusta, si fuera esperanza
uno que nos convoque, en cambio si es vacío,
mañana va a ser igual a hoy y a ayer, entonces
no me preocupo por nada.
- M: No, no. Yo creo que no, porque pensamos
que mañana va a ser peor. Eso es miedo.
- ¿Eso pasa en todo el mundo?
- M: No, no pasa tanto en el mundo. Es muy
impresionante cuando vas a Europa ver que todavía
existe el crecer. Cuando llego, digo, ¡ah,
es verdad que se crece! Y yo me tengo que hacer
toda la cabeza de nuevo de que se crece, se progresa,
que están las posibilidades que en algún
tiempo hubo acá. Eso en otros lugares sigue.
Con mil problemas, pero sigue esa idea de que adelante
hay un despliegue de algo.
-¿Le parece que en Europa han recuperado
un poco la inocencia? Por ejemplo, yo estuve en
Granada en carnaval, las personas mayores andaban
por la calle disfrazados hasta la madrugada, qué
sé yo, se manifiestan con más ingenuidad.
- M: Creo que más que recuperarla
nunca la perdieron. Europa es muy festiva con respecto
a nosotros. Nosotros recibimos lo más oscuro
de Europa. Lo más negro de España
Nosotros somos muy poco festivos, muy racionales.
Todo lo nuevo es Mc' Donald Además estamos
muy embarcados en lo yanqui. Ahora empezamos con
Halloween, lo que pasa es que estamos recibiendo
ese mensaje. Pero España está de fiesta
tres veces por día.
- A pesar de que ellos también tienen Mc'
Donald
- M: Sí, pero muchísimo menos
que nosotros. Muy impresionante la falta de americanización
comparado de nosotros. Allá, Mc Donald no
tiene mística. Van por que es barato, por
eso se llena. Por un peso veinte morfás.
No hay pibes parados en la puerta como en mi barrio,
que yo no sé lo que están haciendo
ahí.
- ¿Y hay una diferencia como la que estamos
planteando entre España y Argentina, respecto
de Buenos Aires para con el interior, por ejemplo?
Esto es, ¿el interior conserva algún
otro valor que aleja la moda Mc' Donald de la gente,
o no?
- M: Y, eso lo tenés que decir vos
que sos del interior. Yo no conozco tanto el interior.
Sí sostengo que hay dos países: La
Argentina es el interior y su brote sicótico
que es Buenos Aires. Yo antes de ir al interior
prefiero ir a Europa, y es parte de ser de Buenos
Aires eso.
- Cuando ud. dijo que permanece un tiempo en Buenos
Aires trabajando
- M:
Yo no dije trabajando
Y
no siento culpa por eso.
- No, me remito a lo que dijo hace algún
tiempo en la charla que dio acá en Rosario,
en el Círculo: un tiempo en Nueva York, de
ahí se va a España, etc. Es como que
tiene compartimentos estancos. ¿Qué
es lo que va a buscar allá?
- M: Primeramente, huir del verano. Odio
el verano. No funciono. E irme de Buenos Aires permite
estar 3 meses libre del teléfono. Esa es
otra vida, absolutamente. Y tomar perspectiva, que
para mí
Yo estoy muy metido con los
medios, y necesito irme y volver a la proporción
de, bueno, hasta qué punto es tan significante
lo que hace Duhalde, mientras que si estás
acá termina siendo como que eso es el absoluto.
Ahora no es tan denso, pero cuando estaba Menem,
que el bombardeo era total, no hacías otra
cosa que terminar siempre viendo ese bicho.
- Lo que se dice de que cada religión tiene
una parte de la verdad, y tomando a Jesús
que dice yo soy la verdad, el camino, ¿ud.
piensa que
?
- M:
Yo lo que pienso es que vos sos
bastante fundamentalista por lo que veo.
- Yo creo que la verdad se puede mirar de diferentes
lados y cada religión no podría llegar
a la plenitud de la verdad por un camino nada más
- M: No, porque nadie tiene la plenitud,
ni existe la plenitud de la verdad. Hay un ir adentrándose
en una verdad inagotable, pero claro que hay tantas
perspectivas como hombres, no porque sean cristianos
creen en el mismo dios, cada hombre tiene su propio
dios.
- Recién dijo que el futuro ya no es lo
que era. Yo, como creyente, le pregunto si virtud
y pecado siguen siendo lo que eran o si eso también
cambió.
- M: Yo creo que cambió una cosa muy
importante, que antes era en abstracto y ahora en
concreto. Antes, la moral era que por ejemplo si
antes te juntabas te condenabas, te ibas al infierno,
etc. Y ahora lo que se mira es la vida de cada persona,
eso además lo aprendés en el confesionario,
es muy lindo el control de la natalidad, pero gano
ciento veinte pesos, y ahí se te aterriza.
Lo que se hace ahora es ver la concreción,
y me parece bien tener los ideales y tener claro
lo que sería lindo, pero después eso
hay que verlo en lo concreto de cada uno.
- Ud dice que no busca respuestas, sino que busca
preguntas, ¿qué siente cuando todos
le hacen preguntas y buscan de ud. las respuestas?
- M: Me siento entre divertido e incrédulo,
y me sorprende. No sé, es muy difícil.
Recuerdo cuando iba a escribir un libro sobre Heidegger,
y yo me pregunté qué sé yo
sobre Heidegger. Fui a mi biblioteca y miré
todos los libros de Heidegger que había leído,
subrayado, y dije: Bueno, saber debe ser esto. Y
después cuando el libro está terminado
yo también creo, y al otro le pasó
lo mismo que a mí, entonces yo nunca sé
si opinar así es lo que llamamos verdad.
Porque desde adentro a veces podría contestar
lo opuesto también. Pero desde afuera, pienso
que por ahí todo es así, ¿no?,
o todo es un gran equívoco y ese gran equívoco
puede ser la verdad. No sé, pero me da la
sensación de que no hay otra cosa que esto.
- Después de tanta búsqueda que ha
vivido, ¿encontró?
- M: Sigo buscando
- ¿Sigue buscando?
- M: Sí, creo que la búsqueda
es la cosa.
- ¿Qué camino le queda por recorrer?
- M: No. Yo espero que vengan a mí.
Creo que mi fidelidad fue decir sí a las
cosas que la vida me traía. No proyectar
lo que yo quiero, y en algún lugar de mi
cabeza sigo como espiando a ver qué día
me trae algo nuevo que me regale otra vida.
- ¿Tiene algo de qué arrepentirse?
- M: No, en detalle mil cosas, pero de las
grandes cosas no. Siento que me equivoqué
muchas veces, pero lo que siento, como que me siento
bien conmigo, es que fui fiel al decir que sí
a las cosas en que sentí en que se jugaba
mi fidelidad. Y en medio de todo eso, siento que
elegí la verdad.
- No se traicionó.
- M: Sí. Eso siento
que al menos
no me traicioné a mí mismo, por más
que me haya equivocado mil veces
- El aceptar lo que la vida le trae y no proyectar
lo que ud. quiere, ¿no cree que es una especie
de renunciamiento, que puede traer aparejado una
sensación de fracaso?
- M: No porque yo no soy moderno en ese sentido
de creer que la vida va desde mí hacia fuera,
sino que soy creador receptivo, la vida trae. Pienso
que esa idea de que nosotros nos entendemos desde
nosotros tiene 70 años y se está acabando.
Antes, el hombre siempre se entendió desde
afuera hacia él, él era parte de la
naturaleza, su razón era la razón
de todos. Él era hijo de Dios. Él
encontró su identidad en la relación
desde afuera hacia él. Nosotros inventamos
ser desde nosotros hacia fuera. Entonces, yo creo
que la novedad va a venir desde afuera, porque lo
que se agotó es que nos creamos capaces de
generar novedad y proyecto.
- ¿Justamente eso no será una vuelta
a las antiguas culturas y valores de gente que vivía
en aquel entorno (setenta años antes)?
- M: Pero no tenés que pensarlo para
atrás, pensalo para adelante. Es un lograr
esa forma de entender la vida. Porque las formas
que ya se codificaron ya se agotaron, por alguna
razón las cosas se agotan sino seguiríamos
en lo mismo. Cuando hay una crisis es porque la
gente necesita un nuevo contacto con la realidad,
porque aquello que mediaba su contacto con las épocas
y las culturas, ya no le permite seguir más,
y así se acaban las cosas. No es que nosotros
decidimos no vamos a seguir más esos valores.
Los chicos no se casan porque vieron a los viejos
y dijeron no sé, qué sé yo,
parece que eso era pero a mí no me gusta,
viste, se agotó adentro. Dentro del mismo
matrimonio se agotó el matrimonio. Uno no
es que decidió ahora voy a ser moderno. No.
Lo otro no nos agarraba más, nos iba largando.
- Aceptando que no hay tres personalidades en Hugo
Mujica, pero que tiene varias ocupaciones u oficios,
¿hay algunas de esas ocupaciones que le plantean
deberes más del tipo existencial, como cura
por ejemplo, dedicarse a gente que necesita más
a Hugo Mujica como cura que como escritor?
- M: Bueno, yo trabajo en las cárceles,
pero yo pienso que eso lo hacen mejor otros curas
que yo. Que yo lo que tengo que tener en claro cuál
es me especificidad, que yo puedo hablar con intelectuales
y el 99% de los curas no. Entonces yo me siento
cubierto por los otros y los otros se sienten cubiertos
porque yo soy el que va a dar la cara a lo de Grondona.
Me refiero a que puedo ir y opinar cuando hay que
opinar. Yo no tengo complejo de redentor. Hay otros
que lo hacen mejor que yo y bárbaro
- Yo hablaba de una obligación de tipo existencial,
específicamente personal, y no de un complejo
de trascendencia social. Como un deber que le sale
del alma a uno.
- M: Mirá, la última vez que
iba a Córdoba me encontré con Farinello
en el aeropuerto y él me decía sí,
vos tenés todo lo que yo no tengo, vos leés
de verdad. Y vos tenés lo que no tengo yo,
le digo, yo no podría a vivir a tu casa.
Fui a la casa de él y la villa termina dentro
de la pieza de él. La gente vive adentro.
(Yo no podría vivir así.) Vos por
suerte vivís así, y yo por suerte
estudio, está todo bien
- Por las respuestas que dio hasta acá, siempre
opone algo así como una contra respuesta
de diván
- M: Soy el último argentino virgen
que jamás ha sido sicoanalizado.
- Sin embargo, tiene una amiga que lo sicoanaliza
y Ud la condena.
- M: (entre risas) Jugamos. Jugamos. Antes de que
el diván exista ya existía la dialéctica.
- Ah! Ud es un dialéctico.
- Si
Siempre que hablamos es dialéctica,
por ahí en mí es más depurado.
Así se habla.
UNOS POEMAS
UN PEDAZO DE HAMBRE, UN VASO
DE AGUA
fiel a lo humano,
al tamaño de lo que los brazos
merecen,
a la fiesta
de lo que en las manos cabe,
a la callada esperanza
que es no apretar los labios.
fiel a un vaso de agua
y al pedazo de hambre
que
otro cuerpo nos trae,
fiel sorbo a sorbo, hambre a hambre.
fiel al pudor de apenas una seña,
apenas el abismo
del otro
cuando el silencio
calla la piel que nos separa.
fiel al límite de morir de hombre,
de haber abrazado el vacío
que
ese mismo abrazo llenaba.
HACIA UNA AUSENCIA
el primer soplo y su anhelo:
las palabras que lo respiran,
las
hojas arrastradas.
caminamos paso a paso hacia
una ausencia,
pasos en vilo
frente a un tiempo que no
ha llegado,
hacia un vacío, una duda o una
certeza sin nombre.
de cara a la pared
cada hombre inicia lo imposible:
dibuja con tiza el muro, bajo la lluvia,
escribe
su esperanza.
ESCULPIDO EN LOS ESCOMBROS
siempre queda algo
de
todo lo que pasa,
una taza de loza
con su asa quebrada,
una sábana raída
donde se hospedaron los sueños
en los que se
soportó
la vida.
el esqueleto de una casa muerta
o una tumba derrumbada,
la tragedia que solo,
sin nosotros,
escribirá
el tiempo
la yedra, el musgo o
el lagarto
que surgirá del derrumbe,
el delirio de la vida
que
nace de cada muerte.
toda ruina tiene algo de templo,
todo hombre
es el resto de un suicidio
la gota en el cáliz
que
no bebimos hasta el vacío.
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