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Un sacerdote confirmó y dio datos sobre una
de las denuncias contra Storni.
El Padre José Günter tiene 82 años.
Es uno de los sacerdotes párroco de la iglesia
San Roque, ubicada en Lavalle al 5200 de nuestra ciudad.
Durante mas de 50 años ayudó a la construcción
y dar forma a las iglesias y parroquias que hoy ocupan
esa zona de Santa Fe. Fue íntimo amigo del
fallecido
Edgardo Trucco y uno de los hombres mas cercanos de
quien fuera antecesor de Storni:
Monseñor Zaspe. Utilizar con él la limitación
de cura tercer mundista, miembro
de la línea de Zaspe, podría llegar
a parecer
Después de muchos años de silencio,
terminó con ese secreto que llevó consigo
durante tanto tiempo y contó su verdad sobre
las denuncias que pesan sobre el titular de la arquidiócesis
local, una de las cuales le tocó vivir en carne
propia.
Está cansado de guardar ese secreto. Una realidad
que le tocó vivir hace años, que nunca
hizo pública, pero que nunca negó. El
respeto por una iglesia hecha por hombres
fue el justificativo que le ayudó a conservar
para sí mismo los nombres, situaciones y momentos
que le tocó vivir, y que
involucraba directamente a su superior. Pero efectivamente,
lo que a continuación se relata, nunca lo denunció
públicamente, pero tampoco lo negó a
quien quisiera consultarlo.
Corría el mes de febrero. Estabamos
de vacaciones en Calamuchita, Córdoba. No fui
nunca mas. De ese veraneo con Truco nos volvimos dos
días antes...ni siquiera fuimos a las fiestas
patronales de lugar. Me fui porque me sentía
muy atragantado.... Así comienza el relato
del Padre José Günter sobre lo vivido
en la vecina provincia, historia que fue contada en
forma anónima por la escritora Olga Wornat
y que a partir de hoy comienza a tomar forma con nombres
y apellidos.
Había viajado junto a Truco y Storni.
Nos acompañaban también unos sacerdotes
de Rafaela y seminaristas de Santa Fe. Este muchacho,
que estaba con todos los seminaristas, fue para adentro
(de la casa donde se alojaban) para bendecir un crucifijo
y vino espantado por lo que había pasado con
ese acoso comentó el sacerdote quien
luego detalló fue un beso nada mas, un
beso acá (señalándose el cuello),
un beso sexual digamos, y eso hizo que viniera espantado,
desbordado de bronca por lo que había pasado.
Después vino otro muchacho...,
afirmó señalando una foto que tiene
con él sobre su escritorio, de apellido
Escamurra, que luego entró a una congregación
de Rosario, un valorazo. El me dice: Padre hable,
porque todo el mundo sabe. Uno de los muchachos habló
demasiado y el superior de ese momento, le entregó
dinero y le dijo que se fuera inmediatamente a la
casa, que ni pasara por el seminario, porque había
hablado del asunto.
Tras contar una serie de anécdotas con otros
seminaristas que se fueron de Santa Fe para continuar
con su vocación en Rosario (según dice
Günter muchos le dijeron: Padre yo me voy, acá
no piso mas), siguió comentando lo ocurrido,
ya en Santa Fe, en compañía de su íntimo
amigo y confesor, Edgardo
Trucco.
Le dije a Trucco: - yo le voy a escribir una
carta- y luego se la mostré para ver que decía.
Ahí nomás me contestó:- yo nunca
hubiese hecho una carta tan bien escrita-.
- ¿Se la mando ahora o después?.
- Mandásela ya. Y se la mandé.
Después de la interrupción del teléfono
que para esa hora no paraba de sonar (dos veces en
treinta segundos) continuó su relato: era
una carta muy respetuosa, una carta de amigo
tras lo cual comentó parte de la misma: solamente
quería expresarte que tuviste un serio desliz
que afectó a
una comunidad de elegidos, no te juzgo ni te condeno,
porque no me corresponde, pero, salvate.
Günter siguió afirmando: le hice
saber que estuvo mal, charlamos como amigos, yo incluso
lo tuteaba, después cuando me llamó
a su despacho me dijo Gracias, che...así
se hace.
Al poco tiempo, recibió la llamada de Monseñor
Arancibia, Arzobispo de Mendoza: él me
dijo usted no me conoce ni yo a usted tampoco,
pero le pido que mañana me vea a las cuatro
de la tarde en la casa del Obispo, por favor no me
falle. El sacerdote de la parroquia San Roque
continuó: fui y
tuve una entrevista a solas con él, en una
casa aparte. Empezó a hablar y a preguntarme
mientras yo trataba de guardarme lo mas que podía,
con la carta en el bolsillo, por las dudas expresó
tras lo cual indicó que Arancibia sacó
una copia de la misma carta y le preguntó ¿y
esto?. Ahí quedé
planchado comentó Günter con una
mueca, tras lo cual agregó: sospecho
que se la habrá enviado Trucco, eramos muy
amigos.Me empezó a insistir con
la carta y entonces le conté lo que había
pasado, mucho no quería meterme porque no sabía
mucho de quien me estaba haciendo la entrevista...encima
había como cuarenta personas esperando, incluso
el juez también fue...(interrumpí y
pregunté qué juez) fueron varios
jueces...Lazcurain, el papá del chico (protagonista
del hecho comentado del beso) y otro que me habló
justamente anoche, irritadísimo, que también
está en la cosa, el Dr. Dalla Fontana, ex magistrado
de Santa Fe, muy amigo mío. El sabía
todo lo que había pasado, me felicitó
y me agradeció lo que había hecho.
Esta conversación fue el solo el principio
de una conversación que puso nombre y apellido
a las denuncias, a la polémica y a las versiones
que durante años se conocieron en forma anónima.
Queda mucho por decir, esto es solamente el comienzo
de una larga conversación.
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El Padre Günter continuaba sentado en una de
las modestas sillas que adornan la sala de entrada
de la casa que le sirve de hogar en un pasaje ubicado
muy cerca de la parroquia.
Su tranquilidad a la hora de relatar los hechos que
guardó durante casi diez años, solo
se ve interrumpida por las insistentes llamadas telefónicas
o la llegada de un caniche que tiene como mascota.
Para esa altura, había comentado mucho de
lo ocurrido en 1994 y acerca de los testigos silenciosos
de aquellos hechos, cuyos nombres permanecieron en
el anonimato o como parte de una suerte de leyendas
urbanas y rumores eternamente sin corroboración.
Aún le quedaba mucho por decir al Padre Günter,
por lo que inmediatamente, después de una de
nuestras tantas interrupciones, continuó su
relato, haciendo referencia a lo que ocurrió
después de la charla con los miembros de la
comisión investigadora del Vaticano.
Pasaron tantos meses de la entrevista con Arancibia
(Obispo de Mendoza), que le volví a escribir
una carta para saber que había pasado
con la charla mantenida en Paraná. Ahí
le puse que sabía que esta carta no me la iba
a contestar, porque el tema es muy delicado
y al tiempo recibí una
epístola del sacerdote mendocino que decía
`lo comprendo, oremos`. Después de eso nunca
mas pude hablar con él.
En gran parte del relato, el sacerdote repitió
una y otra vez que muchos de los episodios contados
en la entrevista, habían ocurrido en presencia
del Edgardo Truco (ex párroco de la Basílica
de Guadalupe), o habían sido comentados al
cura. La incógnita, que Trucco se llevó
a la tumba, es
conocer porqué habiendo denunciado tantas cosas
importantes, nunca se animó a hablar
públicamente del tema.
Sobre ello, Günter afirmó: él
podría haber tenido autoridad para decir esto...
pero son cosas delicadas, uno tiene miedo de hablar.
Ahora mismo vos me estás tomando, y yo estoy
apretándome acá (señalándose
el pecho) porque no quiero largar más, me hace
mal esto...me parece que sos como una vivorita que
entra... y en medio de una sonrisa amigable,
comenzó a hacer bromas
sobre las mujeres y sus parecidos con los bichos.
Tras el paréntesis logrado con el chiste de
Günter, la conversación continuó
en un tono mas distendido y tranquilo. Al ser consultado
sobre lo que iba a pasar ahora en la iglesia santafesina
a partir de su testimonio y de lo que había
ocurrido en los últimos días contestó
también a modo de broma: - Que se yo,
yo nunca estuve en este merengue... e inmediatamente
cambió el
curso de la conversación afirmando -
ahora lo que me extraña muchísimo es
que él (por Storni) haya ido a la reunión
del Episcopado (que estuvo sesionando desde el lunes).
En tal sentido, y tras conocer los comunicados de
prensa que emitieron los obispos argentinos apoyando
a su par santafesino, Günter expresó que
Edgardo Storni tenía una defensa interna
que le ataja todo, hasta me dijeron de (una) defensa
allá arriba...en el Vaticano va a tener algún
apoyo, con que tenga una persona.... También
sostuvo que el mecanismo es como en todos los
gobiernos que son eclesiásticos.. puede tener
la influencia de algún cardenal, que tape la
cosa, que crea que es
conveniente no expandir esto.
- ¿Usted cree que Truco metió la mano
en esto desde arriba?.
- Le agradecería, contestó
bajando la mirada con una sonrisa socarrona.
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