A un mes y medio de la derrota electoral del 28 de junio pasado, ayer volvieron los grandes anuncios en Olivos con la claqué de aplaudidores rentados. Hasta aplaudieron esta frase presidencial "para mi la pobreza no es pobreza, es inequidad social" impresionante. La presidente, que analizaba este flagelo, daba la sensación que lo hacía como una diigente política sueca y no como una de las responsables de esta cruda realidad. Dijo en su discurso, como siempre con esa impronta catedrática que la caracteríza, que va a crear 100 mil puestos de trabajo ,lo va a hacer, agregó, con la ayuda de cooperativas dedicadas a trabajos comunales. La primera etapa costará 1.500 millones de pesos y se concentrará en el conurbano bonaerense. ¿Quién va a controlar el manejo de semejante cifra, todavía no se explicó?, pero me imagino que será todo transparente y sin ninguna intencionalidad política partidaria
La realidad hasta hora es, que a pesar del "veranito económico", "viento de cola" o crecimiento, para no ser "despectivo",que vivió la Argentina durante el quinquenio 2003-2007, en la industria y la producción, no se pudo ver reflejado en una mejora de la situación para la sociedad. Por el contrario, la pobreza, la marginación, la indigencia y la menor inserción social de los más pobres siguió en ascenso, sin que los números macroeconómicos llegaran a los que más sufren las vicisitudes de nuestra economía.
Los números que muestra el cuestionado Indec, que continúa comandando el inefable Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, aunque lo nieguen en una actitud infantil, no dan cuenta de la realidad que se vive en la Argentina , sino que más que nada, muestran un país irreal, que no hace más que seguir construyendo un nuevo "Diario de Yrigoyen" para el matrimonio presidencial, que sólo acepta escuchar lo que sus oídos quieren oir.
Yo particularmente no necesito que el Papa me diga que la pobreza es un escándalo en nuestro país y en otros, hasta diría que Su Santidad como le gusta decir a un colega, debería realizar una profunda autocrítica, en cuánto a la complicidad de la iglesia en el apoyo de políticas neoliberales que ayudaron a esta dramática realidad. La sociedad argentina, es consciente que la situación económica ha hecho que miles de ciudadanos caigan en la pobreza e incluso en la marginación total, alcanzando los 15 millones de pobres y más de 4 millones de indigentes, dejando a las claras que las políticas implementadas para mejorar la situación de los más necesitados han fallado y dejado en el camino a millones de argentinos.
Hace unas semanas atrás, un estudio efectuado por Idesa (Instituto para el Desarrollo Social Argentino), en base a datos del Indec, reiteri en base a los datos del Indec K, mostraba que en la población hasta 18 años de edad la pobreza ascendía al 41%; en la población entre 19 y 60 años, la incidencia de la pobreza era del 22%; y entre los mayores de 60 años, la pobreza llegaba al 12%. Con esto, se deja en claro que la pobreza ataca a los más jóvenes con una crudeza mayor, ya que multiplica por tres con respecto a la población mayor de 60 años, originando serias deficiencias en el crecimiento de las personas y mostrando un panorama por demás oscuro de cara al futuro para nuestro país.
Idesa en su informe, señala claramente que "las condiciones de pobreza entre niños y adolescentes tienen asociadas flagelos como el trabajo infantil, la explotación de menores, la drogadicción, el narcotráfico, la prostitución y la delincuencia juvenil. La discusión en torno a ‘mano dura’ o ‘garantismo’ son completamente estériles. Mal que le pese al Presidente del Concejo Deliberante de Arroyo Seco, Miguel Angel Coradini, con esta falsa antinomia se trata de disimular que la cuestión de fondo es si el Estado seguirá sirviendo a los sectores más acomodados actuando en función de las presiones corporativas (la presidente habló ayer de confecionar un padrón de ricos, donde estaría incluída sin dudas) o asume el compromiso de garantizar a todos los ciudadanos desde el momento de su concepción, condiciones mínimas que garanticen su desarrollo personal".
Para este segundo semestre del año, según estudios privados, la pobreza a nivel país estaría ubicándose en un 32% y una tendencia similar se registra en las provincias, donde las más complicadas, como el Chaco, la tasa ya estaría afectando a más de la mitad de su población.
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El 50% de las muertes que se producen en América Latina tienen como telón de fondo la desnutrición y nos hablan a las claras de una falla social grave, que la Argentina no ha podido modificar, y con el correr del tiempo lo único que hace es crecer, sin que las políticas implementadas surtan el efecto deseado de bajar tan lamentables índices, que dejan en claro la verdadera situación social de nuestro país.
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Sería bueno que en épocas de estatizaciones, donde el gobierno decidió y en algunos casos tienen mi apoyo crítico, hacerse cargo de las jubilaciones privadas, de las fábricas quebradas, de la línea aérea de bandera y ahora del turbio negocio del fútbol, estatice la pobreza, claro que para eso deberá primero reconocer que existe en los niveles reales y que su gobierno oculta escandalozamente. Si eso ocurre y los índices de esta vergüenza nacional comienzan a disminuir, la claqué del teatro de Olivos, tendrán un buen motivo para quedar con las palmas de sus manos rojas de aplaudir.