Decía el sábado pasado que hoy iba a dedicar este editorial a describir lo que es para mí un preocupante panorama que se avecina en la provincia para el próximo año.
Una de las reglas básicas del periodismo nos dice que jamás se tiene que afirmar lo que es incomprobable, pero en este caso en particular hay indicios que algunos sectores, especialmente del justicialismo en sus versiones políticas, gremiales e institucionales, están dispuestos a socavar la gobernabilidad del actual gobierno provincial, con distintas medidas y actitudes que se están dando y se van a dar casi como un mecanismo de relojería.
El gobierno de los Kirchner hace un tiempo que optó por endilgar el mote de destituyente a todo aquello que no coincide con sus ideas y sobre todo con sus métodos. La acusación transformada casi en muletilla, no sólo es falaz, sino impracticable, ya que los golpes en democracia, sufridos por Alfonsín y el incapaz de De la Rúa fueron instrumentados por sectores económicos, sindicales y políticos con fuerte vinculación con el peronismo en su rol de opositor. Hoy esos grupos por convicción, por conveniencia o por presión se alinean en el oficialismo. Lo que no sé, es hasta cuando.
En la provincia de Santa Fe, se da a la inversa y por eso mi preocupación a la luz de algunas actitudes y declaraciones que hablan de un plan de desgaste de un gobierno que parece no advertir que los tiempos pueden acelerarse y esta en su capacidad de reaccionar antes que las cosas se agraven.
Cuando uno habla de reaccionar, quiero decir gobernar con más firmeza. Esta administración que encabeza Hermes Binner no sólo debe ajustarse a invocar, casi como una letanía, la difícil situación económica financiera que atraviesa la provincia por múltiples factores, entre ellos la artera discriminación que sufre desde la nación con la disminución de los fondos que le corresponden a Santa Fe, sino reclamar con más fuerza la reparación de estas injusticias, más allá de lo judicial. Debe haber actitudes políticas más contundentes, que nos permitan entender a cada uno de los santafesinos que tenemos un gobierno que no esta dispuesto a dejarse atropellar. Lo que uno percibe por estos días es que no se aprovechan las tribunas para reclamarle a los responsables que cesen en éstas prácticas, por el contrario cada vez hay más coincidencias con aquellos que se quedan con nuestro dinero, pero que no se hacen ni se harán cargo de las consecuencias que esto conlleva.
Este gobierno también debe ser más explícito en denunciar claramente la estrategia de los senadores justicialistas que abroquelados, están dispuestos a relegar cualquier iniciativa que permita dar oxígeno al oficialsimo. Basta escuchar las argumentaciones que esgrimen para no votar una reforma tributaria que ellos saben, es tan necesaria como las explicaciones que debe dar el gobierno sobre las razones del déficit y en los fondos que destina a gastos secundarios y en lo que la oposición definió como la "fiesta socialista".
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Hago un paréntesis para referirme a otro ejemplo, que parte de la oposición en el concejo municipal de Santa Fe, en la que algunos ediles lograron sacar una ordenanza en la que se congela la tasa municipal por el término de 2 años, cualquiera sea la situación financiera del municipio, es decir le sacan al Ejecutivo, al que, casualmente le quedan 2 años de mandato, la posibilidad de hacer frente a problemas que puedan surgir. La actitud del justicialismo apoyado por concejales de 100 % santafesino no es pensando en los ciudadanos de esta ciudad, sino en las próximas elecciones. Eso se llama amordazar al que gobierna con un fin desestabilizador.
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Volviendo a Binner y especialmente, su equipo de trabajo, sería deseable que terminen con sus internas, las diferencias políticas dentro del partido socialista y por ahora, en menor medida en el Frente Progresista, atentan contra el normal funcionamiento de su gestión, sobre todo en áreas en la que se necesita pensar igual y ejecutar políticas coherentes que perduren en el tiempo.
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En cuanto a la responsabilidad que le cabe a la oposición en esta instancia, debo decir que es la que uno imagina en una democracia: controlar, observar, denunciar, aportar y entender que todos vivimos en esta provincia y que hacer política no es no dejar gobernar al otro.
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En esta opinión incluyo a sectores gremiales, que en el caso de algunos sindicatos y específicamente en determinadas reparticiones, los reclamos, aunque puedan ser justificados, derivan en la sospecha, por su virulencia e intolerancia, en parecerse a una jugada política que tiene como interés enrarecer el clima social.
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Los empleados públicos de esta provincia y especialmente aquellos que trabajan en algunas dependencias que gozan de regímenes especiales, son de los mejores pagos del país, en relación sueldo- horas trabajadas. Esa es la verdad, como también es cierto que eso no debe ser un límite para seguir luchando por lo que consideran justo, pero muy distinto es hacer un paro sin agotar todas las instancias de diálogo y peor aún, cuando no les gusta las decisiones que adopta el gobierno en algunas áreas, como si fuesen ellos los elegidos por los santafesinos hace dos años atrás.
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Párrafo aparte merece el conflicto docente, que quién me conoce sabe de la debilidad que tengo por ellos, pero deberán reconocer que este gobierno cumplió con reivindicaciones que databan, en algunos casos, de 20 años sin respuestas y que en lo salarial no están en la pobreza y menos en la indigencia. Alguna diferencia deberán hacer con administraciones anteriores. Tampoco quiero dejar de reconocer que no hay sector, junto al de salud y algunos otros, que merezcan más que los maestros, también agrego que deben capacitarse más, pero esto lo debe resolver este gobierno, que prometió cambiar la lógica del presupuesto en cuanto a priorizar la importancia de la educación y hasta ahora esta en deuda, en eso radica la principal razón de la bronca del sector.
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Terminó diciendo que quiero un gobierno más osado en la defensa de los intereses de los santafesinos y una oposición, cualquiera sea su origen, responsable y democrática, por que como dijo Eduardo Duhalde esta semana y disculpen a que tome como ejemplo a un especialista en desestabilizar : "Los otros tienen que aprender a gobernar y nosotros los peronistas debemos aprender a dejar gobernar"