Las instituciones formales del Estado se degradan a la vez que emergen ejércitos proletarios que violan la ley para sobrevivir. Otros lo hacen para seguir en política sirviéndose de la pobreza . Más allá de lo que establezca la legislación, se modifican las reglas del juego. En los márgenes de la sociedad, el mercado de militantes se transforma con el crecimiento de la desocupación. Traspasado cierto umbral, la demanda de servicios de protesta, que normalmente dio vida a los sindicatos, se caracteriza ya no por las demandas de obreros y empleados sino principalmente por las exigencias de desocupados sin nada que perder, dispuestos a exceder todos los límites frente a una cultura ciudadana que ya no tolera la represión violenta, tras el meticuloso proceso de concientización popular contra toda noción de orden y rechazo a la disciplina
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Me refiero a las organizaciones sociales, mal llamadas piqueteras, ya que algunas cortaban calles, avenidas y rutas en otros tiempos, y ahora no lo hacen por que forman parte del gobierno nacional a cambio de presupuestos millonarios. Las otras, que no son pocas, siguen utilizando esta metodología reprochable por cierto, como única alternativa de ser escuchadas por los que detentan el poder.
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Al Gobierno no le resulta indiferente esta cuestión. Porque al tolerar, cuando no alentar, la acción prepotente de los grupos afines, también libera el permiso para aquellos que no le responden.
La Sigen y la AGN revelaron irregularidades en la entrega y el uso de los fondos del Gobierno destinado a lo que se denomina "ayuda social"
Las peleas subterráneas entre intendentes del conurbano con grupos piqueteros, los actos de violencia liderados por movimientos sociales que reciben fondos del Estado y el anuncio del aumento de partidas para programas de empleo en 2010 para los protegidos por los "punteros" profesionales, son las razones de este clima de tensión que no sólo se vive en la 9 de Julio o en algunos lugares del ombligo del país, se repiten en Santa Fe con seudos sindicatos de pescadores que extrañan viejas prácticas de gobiernos anteriores y en otros puntos del país, como en Jujuy, donde Milagros Sala en nombre de un trabajo social para destacar cree que tiene el derecho de delinquir usando la violencia contra los que osan hacerle alguna observación sobre sus metodologías y los recursos millonarios que maneja mensualmente.
Este conjunto de hechos, que se potenció en los últimos días en la Argentina, responde a un denominador común: el auge del clientelismo político por la discrecionalidad con que el Gobierno reparte la ayuda para los sectores más pobres.
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Este escenario se empezó a ver, reitero en el conurbano banaerense y se repite en el resto del país con otros planes sociales. El resultado siempre es el mismo: la asistencia a unos grupos y la falta de atención a otros genera hechos de tensión cuando no, directamente de violencia.
Es un camino peligroso y antidemocrático la criminalización de la protesta social. Pero sería necio, o interesado, negar que hay grupos que se están criminalizando solos, con más o menos indulgencia del poder político.
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La falta de rendición de cuentas y el seguimiento adecuado de los fondos girados desde la nación de distintos planes de asistencia, por parte de muchos municipios y gobiernos provinciales, siembra dudas y la misma pregunta: ¿ es imposible terminar con la pobreza en este país o el presupuesto destinado a este flagelo se gasta mal?
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El tema no es menor si se tiene en cuenta que sólo el presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social, conducido por la cuñada de la Presidente, es de 14.000 millones de pesos para atender (más que el presupuesto de nuestra provincia) para atender a 2.000.000 de familias y 3.735.000 niños. En 2010 este será mayor, por lo que uno debe suponer que la tan declamada redistribución del ingreso que hace el gobierno nacional, nada tiene que ver con la realidad.
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Frente a este panorama, Cristina Kirchner realizó la semana pasada el anuncio de una ayuda de 180 pesos mensuales por hijo a todos aquellos trabajadores desocupados o informales y que perciben una suma inferior al salario mínimo vital y móvil. Más allá de las imperfecciones que contiene el plan, fruto de los espasmos que sufre el oficialismo, siempre más preocupado en anunciar que en cumplir lo que promete, es un buen hecho, es un paso importante y nadie ni el opositor más recalcitrante puede dejar de reconocerlo
Pero mucho más coherente hubiera sido que los Kirchner adoptarán hace ya largo tiempo, con crecimiento asiáticos, una actitud mucho más despierta frente al problema de la pobreza, buscando por ejemplo una política social común en conjunto con todos los espacios políticos.
Espero, sinceramente, que esto no sea una nueva frustración para el sector más vulnerable de la sociedad, por que de ser así, lo único que se logrará es seguir comprometiendo el futuro, burlarse aún más de nuestros jubilados que siguen viendo pasar el dinero que le deben , de nosotros los activos, de los padres de esos pibes que solo tienen pobreza para mostrar y sobre todo de esos chicos, que lo único que comen todos los días es bronca y desamparo.
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