Santa Fe cumple mañana 436 años y podríamos hablar mucho de todo lo que hizo grande a esta ciudad. Pero de eso seguramente hablaron y hablarán otros colegas y lo hicieron y lo harán los funcionarios de turno. Quiero con ustedes compartir otro pensamiento que me ronda hace ya un tiempo y que no lo quiero dejar pasar para otra fecha. Disparo una pregunta: ¿sabemos los santafesinos, lo que tenemos para mostrar, lo mucho que le hemos dado al país y sin ser presumido a parte del mundo? Científicos, artistas en todas sus disciplinas, deportistas, políticos, escritores, docentes, académicos y la lista sigue y creanmé es más larga y rica. Otras preguntas: ¿Estamos orgullosos se ser santafesinos? ¿de pertenecer a esta capital?. ¿De vivir en ella? Yo tengo mis dudas
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¿Por qué me acecha este interrogante?. Por que sigo escuchando algunos comentarios y actitudes de gente famosa y no tan famosa que quiero compartirlas con ustedes, aclarando que mi objetivo es despertar la conciencia de aquellos que pueden caer en la "tilinguería" sin querer, lo que se dice, "sorprendidos en su buena fe" y los otros que por más advertencia que uno haga seguirán siendo tilingos. En esta última categoría yo divido a éstos en tilingos cuasi analfabetos y tilingos ilustrados, que también los hay. Mi interés prioritario es que los santafesinos, sepamos distinguir entre la crítica que tiene como afán el aporte para mejorar y la otra que sólo sirve para denostar y que en muchos casos se hace por la sola razón que lo objetado, se realiza en esta ciudad.
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Serán estos críticos del quehacer santafesino tan estrictos con por ejemplo,
Susana Giménez, la diva de las tilingas que volvió a cargar contra la inseguridad y los piqueteros, y consideró que "si no se reprime, esto es un caos".
O Con la "Chiqui" Legrand que pidió a la presidente que saliera en cadena nacional para "pedir paz", mientras se clavaba un canapés de caviar
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O con Marcelo Tinelli, el gran tilingo argentino, que se refirió a la inseguridad con una frase contundente: "En este país te matan y nadie se calienta". A lo que habrá que recordar que él debería calentarse además de con D´Elía y Picheto, en devolverle a 30 familias Mapuches de Chubut las hectáreas que les robó, de las miles que compró en esa lugar.
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O con la presidente a la que no calificaré de "tilinga" por su investidura, que les contestó a todos los tilingos precedentes con esta frase: "A los ricos les molesta que los pobres gobiernen" ¿ A quién se refería, a que país digo?
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Expreso todo esto por que en nuestra ciudad, escuche a una persona formada, culturalmente respetable, decir que en Santa Fe no se hace buena radio y que lo último que escucho como la gente fue "El ventilador" ese programa entrañable que conducía Jorge Guinsburg, Adolfo Castello, Carlos Ulanovsky . ¿No se hizo nada bueno en radio antes y después de esa audición ni en el país y sobre todo en esta ciudad (me autoexcluyo) o ¿ creéra que reconocer que algo le gustó o le gusta, lo sacará del paraíso de los intelectuales vernáculos?. Hay una tendencia en Santa Fe a adorar hasta el paroxismo lo que se hace en capital federal, donde habrá que decir que hay cosas excelentes y también verdaderos bodrios y todos muchos más caros que acá. La misma vocación obelisco-dependiente existe para el reconocimiento a nuestra labor como profesionales. ¿Cómo puede ser, que no compitamos entre nosotros en un premio local, donde seamos evaluados por cronistas especializados, por los estudiantes de los distintos institutos y facultades de periodismo y por la Asociación de Prensa en la que ojalá exista un recambio y soplen verdaderos nuevos aires? Ésa sería la mejor medida, que nos evalúen los que nos escuchan, los que nos ven, los que nos padecen o nos admiran. ¿Eso no es un signo de mediocridad y tilinguería? U otro ejemplo, la respuesta que me dio el responsable de un premio muy prestigioso que se otorga en esta capital para empresas y medios que lleva un nombre muy distintivo de esta ciudad y que insiste en contratar como maestro de ceremonias a un periodista de Bs As (también lo hacen quienes organizan la fiesta del deporte santafesino). Al preguntarle el por qué, me dijo "y por que la gente quiere ver a alguien famoso para sacarse una foto y saludarlo" Yo le respondí, invitalo a comer y que los "cholulos" se saquen las fotos que quieran, pero que la conducción la desarrollen todos profesionales formados acá.
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El tilingo, tal vez una variante del mediocre de José Ingenieros o del mediopelo de Arturo Jauretche, (que habrá que recordarles a los Kirchneristas tan afectos al gran pensador, que el autor del manual de zonceras argentinas, se ocupaba de aclarar que nunca se refería a la clase media a la que consideraba la base movilizadora de una nación y a la que el matrimonio K la esta aniquilando), es un individuo que cree que se prestigia imitando al poderoso en sus gestos y palabras. Esta especie tan difundida en nuestro país es la que adopta con entusiasmo palabras innecesarias y pensamientos irracionales. Lo hace por pereza, pero también por estúpida ignorancia. Si abandonara la frivolidad y se dedicara a profundizar en las riquezas de su propia cultura otra sería su conducta, pero es pedirle mucho. Espero que no sea el caso de nosotros los santafesinos, que debemos mirarnos un poco más para adentro y observar lo que fuimos, lo que somos y sobre todo lo que podemos ser. Claro eso depende de cuánto nos querrámos y cuán convencidos estemos de que acá se hicieron, se hacen y se pueden hacer mejores cosas que en el ombligo del país.