A diferencia de lo que ocurre en los regímenes autoritarios, en un sistema democrático la verdad no es negociable o mejor dicho debería serlo. La verdad importa, porque marca una frontera insalvable entre los dirigidos que pueden ser engañados y manipulados y las personas que integran una ciudadanía consciente y libre. La verdad tampoco depende de los resultados electorales de los partidos, porque en un Estado de Derecho no se pueden validar con votos, actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico.
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Conocer la verdad es un derecho inalienable e irrenunciable que forma parte de la esencia misma de la democracia.
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Por qué digo esto? : Por que es ya una costumbre en esta democracia de un cuarto de siglo, aceptar la mentira (alguna veces desenfadada, otras en formato de promesa) de los candidatos a cualquier cargo o funcionarios de todos los rangos y poderes, donde también incluyo al periodismo, que por acción u omisión se transforma en "facilitador" del engaño.
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¿Por qué nos cuesta tanto decir la verdad?, ¿por qué, especialmente a la dirigencia de todo tipo se les hace más difícil?. ¿Por qué no "paga" buenos dividendos la verdad?, dirían los pibes
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Cuando descubrimos que alguien nos engañó la única forma de perdonar la mentira es escuchar de sus propios labios toda la verdad.
Pero no siempre es así. Porque el mentiroso nato -que es víctima de una enfermedad crónica- sigue mintiendo, inventando nuevas mentiras, unas sobre otras que van apoyando a la anterior. Y así quiere convencer para justificarse y zafar hasta terminar envuelto en su propia telaraña de mentiras, de forma tal que hasta él mismo cree que todo lo falso dicho es la pura verdad.
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Esto es lo que ocurre en estos tiempos, cuando uno vé, lee y escucha tanta hipocresía. Ejemplos sobran y sólo algunos pondré a consideración.
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La mayoría de la Corte Suprema de Justicia de esta provincia, esta enojada con Binner y su gobierno, el Colegio de Magistrados y de Abogados de Santa Fe también. Todas corporaciones refractarias a los cambios, que durante 25 años convivieron, gran parte de sus integrantes, con el poder político de turno que los nombró, protegió pero a cambio los condicionó para desarrollar una justicia eficiente y sobre todo "justa". ¿Usted les cree a los que callaron durante tanto tiempo?
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¿Cómo creerle al justicialismo y especialmente a sus senadores provinciales, que las trabas sistemáticas que le ponen al Ejecutivo para que se haga de recursos, es para defender a los santafesinos? ¿No querrán asfixiarlo a éste y mañana a otros gobernantes, por que ellos no saben ser opositores? ¿No querrán transformar esta provincia en un caos? Vuelvo a preguntar : ¿Usted les cree?
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¿Cómo creerle a algunos concejales que señalan que Barletta es el tercer inundador? ¿No será que no quieren admitir que se trabaja en esta problemática con mayor eficiencia, con más previsibilidad, con menos consecuencias, como no lo hicieron en 20 años, los distintos intendentes de esta ciudad?.¿Usted les cree cuando hacen semejante afirmación?
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Habrá que agregar aquí que el Intendente actual deberá también ser más claro, contundente y hasta reiterativo, en decir que muchos santafesinos se seguirán inundando por más bombas extractoras y reservorios limpios que haya. Esto, por más crudo que sea, lo diferenciará de otros gobernanates que no dijeron esta verdad, por que apostaron a la promesa y al engaño como metodología política.
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¿Cómo creerle a Binner cuando dice que la educación es una prioridad, cuando el presupuesto para su funcionamiento -si bien tiene un importante aumento pevisto para 2010- su masa salarial, es menor, como siempre, a la destinada a los empleados públicos? ¿Usted le cree?
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¿Por qué este gobierno provincial no nos explica a los ciudadanos santafesinos en que se gastó el dinero?, ¿por qué una de las provincias más ricas del país tiene déficit? Y lo pregunto, no por que crea en el despilfarro que denuncian los "despilfarradores", sino por que entiendo que si no hay nada que ocultar, lo más prudente y sensato es decir la verdad
La verdad tiene que volver a ser un valor y no un peso, por que esta comprobado que quienes con su retórica hastíaron con promesas incumplidas u ofertaron cambios que no se dieron o sentenciaron la corrupción mintiendo para proteger a los suyos, en su mayoría (algunos habrá que admitir siguen siendo votados), gozan del descrédito de la ciudadanía.
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Cuando hagamos valer como prioridad, el derecho que nos asiste como sociedad, exigiendo Transparencia, Honestidad, Justicia, Verdad y sobre todo castigo ejemplar para quienes desde una tribuna de poder sigan mintiendo; solo así veremos que al final del oscuro túnel, existe una luz de esperanza.
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Por que parafraseando a Joan Manuel Serrat, Nunca es triste la verdad... Es el mentiroso el que no tiene remedio.